Crea una buena App gracias a UX

Por alguna razón, y casi sin darnos cuenta, hemos llegado a pensar que la tecnología es la única respuesta a todos los problemas de nuestra vida. Esa filosofía ha llevado a que cada vez hayan más y más aplicaciones en las tiendas. Que haya montones de opciones, no hace más que poner las cosas difíciles para tus potenciales usuarios, que tienen más de donde elegir. Y lo que es peor, también es posible que ya tengan instalada una app que resuelve el mismo problema que la tuya. Por esta razón, muchas personas ni siquiera descargan nuevas aplicaciones, y podemos entenderlo: ¿para qué una nueva app, si ya tienen lo que necesitan?

Aún siendo así las cosas, si has hecho un buen trabajo de promoción, y tu propuesta es buena, puede que te den una oportunidad. Pero también es posible que dure menos de lo que crees: si tus pantallas iniciales presentan problemas, o no están bien resueltas, abandonarán la app. Y cuando lo hagan, es para nunca más volver. Y ya sabes, no existe una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión.

Entonces, es fundamental que comiences con el pie derecho, y te concentres en conseguir una buena UX desde el primer momento.

Sign up y login

Hay muy pocas aplicaciones a las que un usuario llega decidido a registrarse y dejar sus datos personales, sin importar el tiempo o esfuerzo que le lleve. Quizás esto sea así con Facebook o Twitter, o alguna otra app indispensableen el día a día, como aquellas que instalas ni bien tienes tu móvil nuevo.

Pero seamos honestos: lo más posible es que la tuya no sea una de ellas.

Un formulario de registro como primer pantalla es algo que va a hacer dudar al usuario, y considerar si realmente vale la pena entregar su información personal (una vez más) a un producto que no conoce. La confianza es un bien que escasea en estos días. Y ni siquiera estamos hablando de lo que pasaría si el formulario tiene muchos campos, o requerimientos especiales que no han sido comunicados apropiadamente de antemano.

Imagina que vas al supermercado, y antes de entrar —y siquiera saber si tienen el producto que buscas— una persona en la puerta te pide que le dejes tus datos para permitirte ingresar.

En honor a la verdad, hay pocas apps que realmente necesiten una cuenta de usuario para que se puedan usar. Si bien queremos que el usuario se registre, la mayoría de las veces no es estrictamente necesario. Aquellas que lo precisan, son también inútiles sin una cuenta. Por ejemplo, las que necesitan crear un perfil para poder conectar con otros usuarios y de esa manera enriquecer la experiencia, o las que precisan sincronizar información entre dispositivos.

Si se puede en tu caso, considera postponer el registro todo lo que sea posible, tanto hasta que sea inevitable para continuar. Algunas apps ofrecen una funcionalidad básica o limitada a un set de funciones, que actúan de “test drive”.

Si el usuario está satisfecho con esta primera prueba, y puede percibir claramente el valor de registrarse, es muy probable que lo haga. Entonces, mi recomendación es presentar el registro tan apartado de la primera pantalla como puedas.

Tours y otras pantallas de bienvenida

Cuando alguien finalmente instala tu app, ya tiene algo de información acerca de qué se trata. Si han tomado esa decisión, fue porque leyeron una reseña en un blog o alguien se las recomendó, por ejemplo. También puede ser que la han encontrado de casualidad en la tienda cuando buscaban algo que necesitaban. Aún si este es el caso, antes de descargarla, y de usarla, lo más posible es que le dieron una mirada a la descripción, comentarios y valoraciones de otros usuarios y a las capturas de pantalla.

En definitiva, ya conocen los datos básicos de tu app, y no necesitan esta información de nuevo en forma de explicaciones o pantallas con los puntos sobresalientes de tu propuesta. Ya saben lo que hace, y ahora quieren comprobar si es así por ellos mismos.

En el “mundo real”, cuando compras un nuevo televisor, ¿acaso lees el manual antes de usarlo? Apuesto a que no. Yo tampoco lo hago. Lo conectas, lo enciendes, y comienzas a presionar botones en el mando.

Los llamados walkthroughs o tours de bienvenida son el equivalente a un manual de instrucciones, sólo que en algunos casos, hasta somos “obligados” a pasar por todas las páginas de este manual antes de poder usar el producto. Una vez escuché a alguien (no voy a dar nombres) parte de un equipo de desarrollo, que decía algo así como “No importa si el usuario no entiende del todo esta herramienta, después pondremos una explicación en el tour de bienvenida”.

Un buen producto no necesita instrucciones. Los walkthroughs son para diseñadores holgazanes que no se tomaron el tiempo de encontrar la mejor manera de hacer algo. Tampoco tiene sentido usar este tour para explicar el funcionamiento básico, o el significado de botones o iconos.

Siguiendo con el ejemplo anterior del supermercado, piensa qué pasaría si recién ingresado al establecimiento un empleado te comenta dónde está el pescado, cómo hacer la fila o pagar, mucho antes de que lo necesites. Cuando realmente llegue el momento, ya te habrás olvidado de todo eso.

Lo más posible es que con la ansiedad de llegar la “pantalla principal” los usuarios no presten nada de atención a lo que estás explicando, y rápidamente pasen a través del tour sin ni siquiera leer nada. Y aún si llegaran a leer algo, con un poco de suerte, seguramente se habrán olvidado de todo cuando llegue el momento de comenzar a usar la app.

En lugar de usar estas pantallas explicativas, te propongo que te valgas de la ayuda contextual, en el momento y lugar en que el usuario realmente la necesita. De esa manera, te asegurarás de que lo que estás explicando es más relevante y efectivo. Para conseguir esto, puedes repartir y fragmentar la información que consideres esencial, y ubicarla estratégicamente en diferentes pantallas durante los primeros usos de la aplicación.

Tampoco subestimes a los usuarios que quieren explorar, y aprender a usarla por ellos mismos. La curiosidad es algo de lo que podrías beneficiarte, si quieres. Incluso, algunas personas quieren cometer errores, y descubrir por ellos mismos cómo funciona todo, sin que nadie se lo diga.

Pidiendo permiso

El mismo sentido de oportunidad que he mencionado antes, aplica también para cuando quieres preguntar al usuario si puedes enviarle notificaciones, acceder a sus contactos o su ubicación, por ejemplo. Esta situación es aún peor cuando necesitas más de uno de esos permisos. Podrías arriesgarte a asustar a un usuario desprevenido que ni siquiera entiende por qué necesita aceptar todo eso.

En situaciones como esas, en lugar de preguntar por permiso de una forma dramática, y todo a la vez, puedes solicitarlo en el momento cuando realmente lo necesitas.

También puedes preparar al usuario para este momento crucial añadiendo una pantalla extra, que explique lo que está a punto de suceder. Esto tiene que utilizarse para comentar de una forma clara, honesta y concisa para que no solamente tú, si no el usuario también, entienda el valor de aceptar.

Conclusión

Muchos de nuestros errores, cuando un potencial usuario está probando una aplicación por primera vez, están relacionados con poner obstáculos en su camino. Los usuarios sólo quieren sacar a tu app a dar una vuelta lo antes posible. Por lo tanto, estas equivocaciones que comento, muchas veces están causadas por nuestra ansiedad en conseguir los objetivos de negocio o mejorar métricas, pero sin tener en cuenta de qué manera se beneficia el usuario o cómo lo ayuda a resolver sus problemas.

Entonces, recapitulando, la clave puede ser fragmentar la información y revelarla de forma gradual, cuando sea oportuno. De esta manera, podrás conseguir una experiencia inicial más efectiva y que, esperemos, convencerá a tu usuario de que tu app vale la pena.

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ramon moya
https://ramonmr.com
Nuestras ideas deben ser una farmacia donde se puede encontrar el remedio a todos los males.

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